Eloi, lama sabachthani?
Es gris y azul. Es construirse y destruirse en repetición. Es no saber quién eres desde finales de verano y saber que no volverás a saberlo nunca más. Es escribir una y otra vez intentando expresar el vacío que te embarga, pero percatarte de que no hay palabras en ningún idioma para hacerlo. Es ser la tormenta gris y el cielo azul al mismo tiempo, pero ser consciente de que las nubes están cada vez más presentes. Es perder tanto la fe que te planteas creer en Dios.
Es encontrarse de nuevo en la tempestad e intentar capear el temporal. Es navegar a otras orillas donde el mar es piadoso y el viento canta en vez de gritar, pero solo vas a la deriva. Es saber que llegados a este punto dejas de buscar. Es dejarse llevar por las aguas con la esperanza de acabar en un lugar mejor, pero solo te rodea mar y hace ya tiempo que dejaste de ver tierra firme.
Es que tu corazón adopte el papel del prisma que refracta la luz. Es que entre por tu exterior y proyecte colores a tu interior, pero se pierden en algún lugar entre las cuatros estaciones que habitan en tus rincones. Es que sus colores visiten a la primavera y al verano, pero tú solo reflejas el blanco invierno, y hace tiempo que perdiste el otoño. Es la esperanza de que esos colores formen un arcoiris en la tormenta implacable.
Son tonos pálidos en septiembre y octubre. Son canciones nuevas como viejas punzadas en el corazón, porque cada línea está escrita en libretas escondidas dentro de cajones polvorientos. Es que tu cabeza tenga incontables partes y no saber a cuál hacerle caso, o si quiera si alguna lleva razón. Es una mirada perdida como el verde de los árboles a finales de verano. Es un movimiento imparable hacia adelante, pero todos los caminos se abren en círculos concéntricos. Es comprender que al igual que en el mundo exterior, todo tiene lugar en tu mundo interior.
Es entender que una persona no es capaz de controlar un planeta, ni siquiera cuando habita en sus entrañas. Es perder tanto la fe que te planteas ser tu propio dios. Es descartar la opción porque en el fondo tienes la esperanza de que un universo se extienda entre tus distancias, más allá de estaciones, mundos y colores. Más allá de mente y corazón, donde el arcoiris y la tormenta conforman nuevas dimensiones.
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